viernes, 13 de noviembre de 2015

Y aquella bonita mariposa se enamoró del pequeño elefante ...

¿Que tienen en común un elefante y una mariposa? Puede parecer una locura, pero quizás una bella historia de amor entre ambas especies pueda cruzar sus caminos algún día.

Aunque pueda parecer el comienzo de un cuento infantil, existe una razón (siempre que dejemos un poco de libertad a esa imaginación que de niños tanto nos gustaba) científica que demuestra que quizás podamos ver juntos en las redes sociales alguna vez una "love story" entre ambas especies.



Para tratar de entender un poco esta locura comenzaré explicando de una manera muy breve cual es la causa del amor entre animales. Y es que para que haya amor, primero tienen que conocerse (o al menos tener contacto de algún modo para que surja el flechazo), es decir, tienen que comunicarse. Pueden mandarse un whatsapp o lanzarse otras "señales de amor" llamadas feromonas. Las feromonas son sustancias químicas secretadas por los seres vivos cuyo objetivo es el de provocar en otros individuos determinados comportamientos. Uno de esos comportamientos sería el encargado de la reproducción sexual, donde se incluye el amor que sienten nuestros dos encantadores animalitos. Muchas especies utilizan diferentes aromas o mensajes químicos como medio de comunicación tanto para atraerse o rechazarse sexualmente como para otros fines, y algunas de ellas, como los machos de la especie Saturnia Pyri (una mariposa) son capaces de detectar el olor de la hembra ¡a 20 km de distancia! 

La cantidad de estas sustancias que segregan los insectos (por ejemplo nuestra mariposa) es muy muy pequeña. Eso es una de las razones por las que la síntesis y su posterior estudio ha sido (y sigue siendo) de gran interés científico. Fue en uno de esos estudios cuando se percataron de una gran coincidencia: cuando la hembra del elefante Asiático estaba preparada para la reproducción segregaba una feromona en la orina ¡idéntica a la de algunas especies de mariposas y polillas! En concreto, esa feromona es el acetato de (Z)-7-dodecenilo, cuya estructura muestro a continuación:



Curiosidad: Actualmente es importante la síntesis y el estudio de feromonas como ésta (y análogas) para controlar plagas de insectos. En lugar de usar insecticidas una de las maneras de utilzar estos compuestos químicos sería colocar una serie de trampas "impregnadas" con estas feromonas para que los machos de las especies de insectos que forman la plaga acudan a ellas y así "desalojen" la zona infectada por la plaga. Al no haber machos se imposibilita la reproducción de la especie También existe un método "de confusión" donde se realiza un cambio de estrategia, los nuevos compuestos químicos utilizados inhibirían las enzimas que degradan las feromonas haciendo que los machos no puedan determinar ni localizar donde se efectúa la emisión de la señal, confundiendo a los machos por exceso de feromonas y no produciendo así la reproducción. (Como véis en los congresos multidisciplinares se aprenden cosas de todas las áreas ;))

Volviendo a nuestra mariposa y su encantador elefante, su historia de amor alocada podría verse reflejada en otras parejas dispares de animales. En el artículo titulado "When is a buterfly like an elephant?" (David R. Kelly, Chemistry & Biology, 3, 1996, 595-602) se pueden encontrar más ejemplos de estas curiosas coincidencias. Si podéis leer el artículo os lo recomiendo ;)

Y aquí se encuentra la explicación a la historia de amor jamás contada entre aquella bonita mariposa y el pequeño elefante, así que ya sabéis, si alguna vez os topáis con algún caso semejante pensad en esas pequeñas moléculas culpables en estos casos: las feromonas.

"Esta entrada participa en la LII edición del Carnaval de Química, alojada en el blog El celuloide de Avogadro de@CeluloideA".






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